Las infiltraciones de proloterapia consisten inyectar una solución que contiene dextrosa junto con un anestésico que se administra dentro y alrededor de todo el área lesionada.
El objetivo de la proloterapia es generar una regeneración de los tejidos (ligamentos, tendones y cartílagos) que el cuerpo no es capaz por sí solo. Está indicada, por tanto, en lesiones crónicas que no han tenido una respuesta a otros tratamientos.
Dependiendo de la gravedad y el tipo de lesión se pueden plantear sesiones variables. Generalmente, se realizan sesiones separadas cada 3 semanas.
Las inyecciones siempre se harán con la ayuda de ecografía, ya que es el único método que nos permite evidenciar que llegamos al lugar de la lesión.
Se pueden tratar diversas lesiones en la misma sesión, lo que supone una gran ventaja para los pacientes que tiene múltiples lesiones o dolor crónico complejo.